Las rutinas

¡Feliz domingo!

Hoy te traemos una entrada diferente, de la mano de nuestra compañera Mónica, que hasta ahora nos ha enseñado algunos movimientos de yoga, ejercicios de respiración, sesiones de relajación… En esta ocasión, nos cuenta su experiencia y algunos consejos sobre las rutinas. ¿Te interesa? ¡Sigue leyendo!

En estos días llenos de incertidumbre y cambio, es importante mantenernos centrados, en calma y seguros. Y para ayudarnos a conseguirlo tenemos las rutinas.

A nuestro cuerpo le encantan las rutinas. Nos proporcionan estabilidad, foco, organización e incluso, bien planificadas, una dirección. Podemos dirigirlas a estar más sanos, a aprovechar más el tiempo, a ser más productivos, a disfrutar más de nuestro día a día (y así, no posponer aquellas cosas que tanto nos gustan, pero que no consideramos importantes o productivas y las dejamos “para otro día”).

En estos momentos es importante que no caigamos en la desgana y el abandono, y no nos excusemos en las circunstancias actuales para justificar el pasarnos el día viendo la televisión o pegados al teléfono. Así como tampoco pasar al otro extremo, y estar todo el día sin parar e irnos a la cama agotados.

Por ello, te recomiendo que elijas bien cuáles quieres que sean tus rutinas. No se trata de la cantidad de ellas, sino de la calidad y los beneficios que te aportan. Para empezar, decide qué rutinas vas a incluir en tu día a día, y después organízalas en el tiempo. Puedes escribirlas en una agenda, cuaderno o papel (ya que todo aquello que escribimos es más fácil de cumplir, pues es un compromiso con nosotros mismos). Los mejores momentos para hacer esto son antes de acostarte o nada más levantarte.

A continuación te propongo algunas rutinas que a mí me han ayudado. Son sólo algunas ideas, puedes incluir todas aquellas que sientas que te hacen bien.

– Agradecer 5 cosas que hay en tu vida nada más despertarte en la cama.

– Tomarte 5 minutos para respirar profundamente. Puede ser sentado o tumbado. Simplemente observa cómo tu cuerpo se llena de aire nuevo y se va relajando poco a poco.

– Mueve tu cuerpo. Haz alguna clase de pilates, yoga, estiramientos, o cualquier ejercicio que conozcas. Es importante que la sangre se mueva en el cuerpo para que llegue bien el oxígeno a todas las células. Nuestro cuerpo necesita estar activo, despierto, vivo. Y ahora más que nunca, tenemos que poner toda nuestra intención en que así sea; ya que al pasar tantas horas en casa, la tendencia a estar sentados o parados es muy habitual. Incluso si lo único que puedes hacer es pasear por el pasillo, hazlo (siempre será mejor que nada).

– Rutinas creativas: pintar, escribir, bailar, coser, hacer manualidades, inventarte recetas nuevas…

– Rutinas inspiradoras: leer libros, ver películas, escuchar música… Elije aquello que te guste y que sientas que realmente te llena.

– Haz las cosas con lentitud, delicadeza y atención. Tómate el tiempo que necesites o que sientas que te apetece para cualquier cosa que hagas: cocinar, recoger la casa, ducharte, darte un baño relajante, limpiar etc.

– Aprovecha para comer de forma saludable. Elije los alimentos que mejor le sientan a tu cuerpo y cómelos masticando bien, saboreándolos, disfrutándolos, sin prisa.

– Fíjate horarios para dormir. Decide a qué hora te acostarás y te levantarás. Esto ayudará a que nuestro ciclo biológico se regule y estabilice. Y así nuestro cuerpo podrá descansar correctamente. El número de horas es muy personal. En general se recomienda que sean unas 8 horas. Lo más importante es que no nos despertemos cansados, ni que nos pasemos durmiendo gran parte de la mañana.

– Agradecer otras 5 cosas diferentes cuando te metas en la cama. Pueden ser momentos felices del día, experiencias del pasado, o simplemente, el hecho de estar vivo.

Espero que estos consejos te sean útiles. ¡Un abrazo!

Mónica V.

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